También decimos adiós a MERLÍN

¡Atención que hay SPOILERS de la quinta temporada!

Pocas parejas ha habido en la pequeña pantalla que fueran, o sean, tan carismáticas como la que interpretaban Colin Morgan (Merlín) y Bradley James (Arturo) en MERLIN, serie que finalizó el pasado mes de enero. Si bien es cierto que es una serie que ha pasado algo desapercibida y no ha sido de las más destacadas (en España me refiero) sí que los seguidores hemos sido bastante fieles y hemos disfrutado mucho, muchísimo de sus aventuras, pero sobre todo de sus dos protagonistas.

El final de la serie era de esperar, y temer, puesto que todos conocemos la leyenda del Rey Arturo y cómo finaliza, todo y que los malvados guionistas nos tuvieron en vilo hasta pocos minutos antes del final dándonos esperanza donde no las había. Una vez más, sin duda alguna, sus protagonista fueron el eje principal de una serie que se ha basado principalmente en la amistad entre el sirviente y el rey, y en eso se centraron en su último episodio. Si bien es cierto que la muerte de Morgana fue demasiado "rápida y fácil" también me pareció estúpido que Merlin no llamase antes al Dragón, sin duda alguna el gran fallo del episodio final. También me quedé con la incertidumbre de la imagen final, con un Merlín anciano de verdad vagando por la tumba de Arturo en nuestros días, esperando "su regreso". Además, he leído muchas quejas sobre el resto de la trama: la muerte de Gwaine, por qué Morgana encierra a Merlin en el único lugar del mundo donde puede recuperar su magia en vez de matarlo, la rápida y estúpida (aunque inteligente por parte de Arturo) forma de morir de Mordred, qué ocurrirá con Camelot bajo el mando de Ginebra y muchas otras cosas que, personalmente, me daban igual ¿Por qué? Porque la serie iba principalmente de la relación entre Arturo y su sirviente.


Y es de eso precisamente de lo que va el episodio, en ese viaje final que deben hacer los dos para evitar que Arturo muera, donde Merlín le revela a Arturo que él es un mago y no un mago cualquiera, sino el mayor mago que jamás ha existido... y está a su servicio. Arturo empieza a cavilar y reprocharle cosas a Merlín, como si no lo conociera, y esa parte es magnífica porque, si os fijáis, el semblante del joven mago cambia radicalmente, mostrándose como es, con toda su seguridad pero también con toda su amistad y devoción a su joven Rey. Esas conversaciones son tremendas y son, en mi opinión, el eje de todo el episodio y lo que tanto tiempo ansiábamos por ver.


Arturo debía morir, cumpliéndose así todas y cada una de las profecías, incluso al pie de la letra la que hizo el Dragón en la primera temporada, algo que hay que respetar y admirar de las series inglesas en cuanto a su gran organización y preparación. Sin embargo, también reza la profecía que Arturo regresará, volverá y se alzará cuando más se le necesite. Lo que sí tengo claro es que cuando lo haga no estarán al frente ni Colin Morgan ni Bradley James, y será una verdadera lástima. A pesar de ello, su complicidad jamás será olvidada, no por mi. 


PD: se rumorea, y mucho, que los productores quieren hacer tres películas para finalizar la saga al igual que hicieron en su momento con Stargate, crucemos los dedos pues.

2 comentarios:

DANIEL MAINÉ dijo...

Una gran serie, que dió mucha pena que se acabara, aunque como bien dices, ya sabíamos el final y que llegaría quisieramos o no. Espero que hagan esas peliculas, molaría un Arturo en el 2013!

Barbara Saulesleja dijo...

A mi también me encantó!!!

 


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