Para Pili

Ahora hace 18 años que se estrenó Street Fighter, algo que para muchos no tendrá ningún significado más que el de una mala película a intentar olvidar. Sin embargo, es algo que yo no puedo hacer, ni quiero, puesto que el día que fui a verla al cine fue el día que conocí a una de mis mejores amigas, Pili.

Conocí a su hija Marimar (de esos/as amigos/as que se pueden contar con los dedos de la mano) tan solo 4 años antes, cuando intercambiábamos fotocopias de Dragon Ball, una historia que os tengo más que contada, pero que es de esas que te cambian la vida. Un día, decidimos quedar para ir al cine, algo que hasta entonces no habíamos hecho nunca, y que menos que aprovechar un gran estreno friki como era por aquel entonces Street Fighter. Os mentiría si os dijera que me sorprendió que viniera la madre de Marimar, no tanto por acompañar a su hija al cine (puesto que su hermano Víctor también venía) sino por el hecho de que quisiera ver Street Fighter, algo que pronto descubrí no era una casualidad sino que la mujer era muy fan de Jean Claude Van Damme.

Pasamos una tarde estupenda que terminó en "La Caña", bar que regentaban Pili y Marimar en el centro de Lleida, a escasos metros de la sala de cine. Pronto se convirtió en una costumbre ir a dicho bar cuando terminaba las clases de la facultad, donde me reunía con mis mejores amigos: Dani, Marimar, Jordi... y Pili. Sin importar la diferencia de edad, compartimos decenas... cientos de tardes hablando, jugando al billar, a los dardos, invitándome a tomar Coca-Colas y chupitos sin alcohol como sabía que me gustaban y, qué narices, hasta riéndonos con los clientes. Pili se convirtió en una más, íbamos con ella a los parques de atracciones, a comer, al cine... nunca se me olvidará cómo alucinó viendo Jurassik Park. ¡Cuánta energía! Y cómo flipó cuando le regalé el DVD de Waterworld porque era su película favorita de todos los tiempos. "Vaya gustos en actores y películas" pensaréis, pero es ahí donde se encierra mi pasión por determinadas cosas, en los momentos vividos junto a otras personas, más que la película, la canción o el lugar en sí.

Hace 4 años Pili, mi amiga Pili, nuestra tan queridísima Pili, fue diagnosticada con un cáncer de pecho y desde entonces estuvo luchando, y luchando, y luchando, una y otra vez , y otra vez, con una voluntad y una fuerza envidiables, a la altura de la energía que desprendía y la juventud que reclamaba. ¡Porque siempre se consideró joven! ¡Una muchacha! Sin importarle lo que pensaran sobre sus gustos musicales, culturales o de ropa, ¡ella era un chica joven! Y ayer se nos fue, ayer algo grande e injusto se llevó a la madre de Marimar y Víctor, a la mujer de Antonio... a la que había sido mi amiga durante 18 años. 

Historias como esta se oyen, se leen y se viven a diario, historias cotidianas las llamamos... ¡Cuán equivocados estamos! Pues todas son especiales, todos sus rincones, todos sus personajes, todo es especial desde el momento en que nos toca, desde el momento en que una película no importa si es buena o mala, siempre que te sientes en un bar a contar la anécdota de ese día una y otra vez hasta llorar de la risa con las personas que te rodean, que son quienes crean esa burbuja a tu alrededor, fuera de la cual no te puede ocurrir nada, fuera de la cual el mundo se sostiene porque ellos siguen ahí. 

Sin embargo, ¿qué ocurre con eso cuando alguien como Pili nos deja? Que todo, fuera de esa burbuja, cambia: el color del cielo, las sensaciones, el regusto de lo vivido... pero dentro, dentro todo se mantiene, porque esa persona sigue ahí: en un gesto de su hija, en una palabra de su nieta, en una anécdota sobre aquel día en PortAventura, en un consejo, en la fachada de un bar, en una bola de billar, en una competición de dardos, en una camiseta con tu nombre... Porque, al final, somos la suma de lo que hay en otras personas, y gracias a Pili todos somos, y seremos, la suma de algo mejor. Así, de una forma u otra, ella estará siempre por aquí aunque no la veáis, aunque no la conociérais, cuando os de un consejo, cuando diga ciertas palabras, cuando haga algún gesto en concreto, cuando escriba algo como esto.

Te quiero Pili, ya te echo de menos, pero estate tranquila que, somos y seremos, buenos amigos como siempre nos enseñaste.

PD: Hoy he jugado la primera partida al billar que, de hoy en adelante, voy a jugar cada 5 de diciembre en tu honor, hasta que nos veamos de nuevo.

5 comentarios:

Ternin dijo...

Lo siento mucho, Paco. Un gran homenaje, de verdad.

Victor Montol dijo...

Un gran abrazo Paco! Jugaremos unas bolas en su honor!

Cafêndülias dijo...

Cuanto lo siento Paco... Como fan de JCVD la mando un beso allá donde esté y me acordaré de ella aunque no la conociera en cada peli de él que vea. Palabrita.
Un abrazo.

Moe_Roronoa dijo...

Lo siento mucho.
Un post muy emotivo.

Angel dijo...

Espero que dentro dfe muchos muchos años podáis volver a jugar al billar allí donde espero que todos nos encontremos...después de lo puta que suele ser esta vida nos lo merecemos no?

saludos

 


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