Hay lecturas que por H o por B no comprarías y eso no quiere decir, para nada, que sean malos tebeos, ni mucho menos. Es lo que me sucedió con DEMO, de Brian Wood y Becky Cloonan que tal como la vía en la estantería de mi tienda de cómics habitual pasé de ella. Sin embargo, una vez más, nos topamos con el factor que en más de una ocasión nos sorprende: el amigote que te deja un tebeo. Nuestro compañero Dani Serrano me prestó este tebeo que, con tan sólo la primera historia, me encandiló.DEMO
Hay lecturas que por H o por B no comprarías y eso no quiere decir, para nada, que sean malos tebeos, ni mucho menos. Es lo que me sucedió con DEMO, de Brian Wood y Becky Cloonan que tal como la vía en la estantería de mi tienda de cómics habitual pasé de ella. Sin embargo, una vez más, nos topamos con el factor que en más de una ocasión nos sorprende: el amigote que te deja un tebeo. Nuestro compañero Dani Serrano me prestó este tebeo que, con tan sólo la primera historia, me encandiló.Escrito por Paco Hernández a las 12:53 p. m. 0 comentarios
Yo también era un chico que coleccionaba tebeos (III y última parte)
Y llegó 1999, y alguien que no recuerdo, en la universidad, me dijo: "han abierto otra tienda de comics en Lleida" y lo primero que respondí "a ver cuanto dura". Un poco astiado por las experiencias anteriores me pasó por la nueva tienda, llamada Lleida Comics y cuando la ví...FLIPÉ. Había de todo ¡de todo! Todos los mangas publicados y las novedades, comics de superhéroes y novela gráfica española, europea y cosas que ni sabía que existían. Encima, por si fuera poco, aquella librera (Esther) sabía lo que hacía y sabía de lo que hablaba. No cabe decir que mis visitas a la tienda de comics se convirtieron en...diarias (la misma Esther os lo puede asegurar) pasaba de lunes a sábado, y los domingos no porque cerraba. Había muchas estanterías por ver y muchos comics nuevos por descubrir, así como los superhéroes que parecía que volvían al redil y me gustaba lo que se estaba haciendo, aunque los precios no tenían nada que ver con antaño.Escrito por Paco Hernández a las 1:26 p. m. 1 comentarios
ONCE MIL VÍRGENES ¡CASI NÁ!
Vosotros sabéis de mi devoción por Ralf Konig, para mí uno de los grandes narradores en la historia del cómic (¡y lo que le queda!) pero también sabéis que cuando una obra suya me ha parecido floja también lo he dicho. Bien, no es el caso, ni de lejos. Sólo de entrada y para engancharos a la lectura de este post, os voy a decir desde ya que estamos ante una de las mejores obras del autor hasta la fecha. Qué, ¿cómo te quedas?Escrito por Paco Hernández a las 5:01 p. m. 1 comentarios
Yo también era un chico que coleccionaba tebeos (II)
Lo he dicho mil veces y lo repetiré mil más, pero gracias a Dragon Ball conocí a los que, hasta la fecha, han sido mis mejores amigos de toda la vida: Dani, Jordi y Marimar. Con Dani y Jordi compartíamos clase en primero de bachillerato, cuando la hermana de Dani nos dijo algo que nunca olvidaré "hay una chica en segundo que tiene fotocopias con imágenes inéditas de la serie" (¿recordáis el tráfico de fotocopias? Pues todavía las guardo). Hasta entonces ni sabíamos lo que era un manga, así que cuando vimos aquellas fotocopias flipamos como ir a Marte y volver porque, aunque sabíamos que eran auténticas, su estilo era ligeramente diferente al de la serie de televisión y, por si fuera poco, no eran en color sino en blanco y negro. Aquello fue desconcertante. Marimar sólo sabía que esas fotocopias procedían de un "tebeo" que había en Japón sobre la serie. Meses después la noticia del siglo: Planeta de Agostini Comics iba a publicar el manga (¿manga? ¿qué era eso?) de Dragon Ball.
Jamás olvidaré aquel día. No dormí, me desperté a las 7 de la mañana y casi saco de quicio a mi hermana porque hasta las 9 no entraba en el instituto. Una vez allí, Dani, Jordi y yo estábamos tan emocionados que no hablábamos de otra cosa. Cuando nos quisimos dar cuenta nos dieron las 10:40 de la mañana, la hora del patio. No dijimos de mu, salimos corriendo (literalmente) y atravesamos las tres manzanas que nos separaban de la papelería donde nos habían reservado el tebeo. Entramos de forma tan bestia en la papelería que hasta nos llamaron la atención ¡todos queríamos ser el primero en comprar el tebeo! Fui yo, cosas de la vida, y lo que vi me dejó perplejo; recordaba los 26 primeros episodios de la serie como si fueran mi credo, y aquello no era lo que yo había visto en la tele. Es más, y esto creo que no os lo he contado nunca, pero yo hacía comics de Dragon Ball y los vendía. Grababa los episodios y cada captura de pantalla (parando el video Beta, sí, yo tenía Beta e iban mejor que los VHS :p) la dibujaba a mano, destinando cada imagen a una viñeta. Les hacía mi propia portada, los grapaba y los vendía a 25 ptas. Incluso hacía "packs", Goku haciendo un Kame, transformándose en mono, etc... Dibujaba lo que había en la pantalla y hacía un número de eso.
Volviendo a lo dicho, cuando abrí el tebeo no entendía qué era lo que ocurría. ¿Cómo es que está en blanco y negro? (por entonces odiaba los tebeos en blanco y negro, como son las cosas...) ¿Porqué la primera viñeta no se corresponde con la introducción de la serie? ¿Porqué el dibujo es algo diferente? ¿Qué ocurre aquí? Así fue como descubrí lo que era el manga. A partir de ahí fue un no parar porque seguía Ranma 1/2, Sailor Moon, etc... Y, después del éxito de Dragon Ball, empezaron a publicarlo todo, ABSOLUTAMENTE TODO: Los Caballeros del Zodíaco, Ranma, Las Aventuras de Fly, KOR, etc... Cuando me dí cuenta estaba siguiendo como una docena de series manga y había dejado de lado los superhéroes excepto Superman y Batman. Y, al igual que sucedía con estos, tenía que moverme por los kioskos del barrio cada semana, CADA SEMANA, para conseguir los números que buscaba.
La colección se volvía peliaguda porque no todos los kioskeros tenían todos los mangas y, para colmo, muchos no los guardaban: el primero que llegaba se lo quedaba y, si se acababa, se había acabado. Al final, con el tiempo, me conocían todos tanto y fui tan puntual con mis compras que comenzaron a confiar en mi y a guardarme los números que iban saliendo.
Ahora bien, aunque compraba más manga, seguía de cerca a Batman y Superman de forma solitaria, ya que ni Jordi, ni Dani, ni Marimar querían saber nada de los tebeos de superhéroes. Y un día, cuando creía que lo había visto todo, fui con mi padre a Martorell y allí...bueno, allí descubrí el paraíso, y no, no era una tienda de tebeos.
Continuará en una tercera y última entrega...
Escrito por Paco Hernández a las 3:19 p. m. 2 comentarios
Aquí estamos y aquí seguiremos
Escrito por Paco Hernández a las 7:44 p. m. 7 comentarios
Yo también era un chico que coleccionaba tebeos (I)
En mi casa no íbamos sobrados de pasta como Roberto y tampoco tenía una "paga" semanal como Nicolás o Justo Manuel, pero mi padre era una persona muy justa y yo el típico asquerosillo que saca todo Sobresaliente en el colegio, de modo que (hasta cierto punto) me permitía algún capricho de vez en cuando. Esos caprichos principalmente se basaban en comprar tebeos o almenos eso era lo único que quería desde que mi padre me comprase aquel número de Superman de Ediciones Zinco en la playa. Una vez en Lleida descubrí que a 100 metros de casa, en el kiosko de la Señora Lourdes podía encontrar colecciones de tebeos de Zinco en grapa. Curiosamente, y de eso me doy cuenta ahora que he leído "Los chicos que coleccionaban tebeos", no llegaba nada de Forum. En ese momento a mi me daba igual, veía Spiderman por la tele y leía Superman y DC que era lo que yo quería, no conocía (y no sabía lo que me perdía) ni los tebeos de Los Vengadores, ni los del Capitán América, ni nada de Marvel.
Recuerdo exactamente el día y el lugar, un miércoles en Mequinenza (Zaragoza), era la primera vez que hacía ese mercado así que me aventuré a eso de las 9, cuando ya habíamos montado la paradeta, a buscar el kiosko del pueblo. Lo encontré, escondido, pero lo encontré, era muy pequeño y sólo tenía dos tebeos: el supergoofy (que ya lo conocía y me volvía loco) y ¡un tebeo sobre el coche fantástico! ¡Flipa! Y encima era uno con la aparición de un coche rosa que era la novia de Kitt ¡Toma-ya! Jejeje, os parecerá ridículo pero a mi entonces me pareció la hostia. Sólo deciros que perdí el tebeo pero que hace un tiempecillo nuestro compañero Antonio Hidalgo de Es La Hora de Las Tortas me pasó un enlace para poder conseguirlo de nuevo. ¡Gracias!Escrito por Paco Hernández a las 9:14 a. m. 1 comentarios
Los chicos que coleccionaban tebeos
Resulta que han escrito un libro sobre mi adolescencia cuando comencé a coleccionar tebeos y no lo sabía... O almenos esa es la sensación que te deja el libro "Los chicos que coleccionaban tebeos" de Julian M. Clemente y Helio Mira. ¡Imaginad lo que supone para un nostálgico como yo!Escrito por Paco Hernández a las 10:51 a. m. 4 comentarios
Orgulloso del cómic de temática homosexual en España
Escrito por Paco Hernández a las 11:02 a. m. 1 comentarios
Ahí va la mía sobre MAN OF STEEL
Escrito por Paco Hernández a las 10:34 a. m. 8 comentarios
¿Quién decide quién o qué es SUPERMAN?
Hace unos días compartía en las redes sociales una maravillosa entrevista a Carlos Pacheco que publicaba Tebeosfera (AQUI) donde el autor decía que los dibujantes de cómic eran biógrafos, algo que recalcaba a lo largo de toda la conversación: "Antes hablábamos
de biografías: a ti te puede no gustar Lois Lane, pero no puedes evitar
que sea la novia de Superman; puedes eliminarla, puedes matarla, pero
no puedes evitar que haya un pasado con Superman, ya está escrito y
dibujado." Es más, en vista de las críticas al respecto de la película, surgían blogs (por ejemplo AQUÍ en Universo DC) que defendían aspectos criticados del film argumentándolos con los cómics en que podíamos ver dichos hechos. De ese modo, si aparece en los cómics ¿quienes somos nosotros para decir que Superman no es así? Es más, se puede argumentar que esa gente que ha hecho la película, la misma productora, no sabe nada del personaje. bien, puede que sea así ¿Pero acaso no es Warner Bros Entertainment Inc. propietaria de DC Cómics y, además, de los derechos del personaje?
Desde entonces y, sobre todo en la última década, hemos vivido diversos orígenes para Kal-El, unos más queridos y otros más odiados. Hemos visto series de televisión y de animación de las que, incluso los comics (y no al revés), han bebido gracias al éxito de ciertas tramas o personajes. Algo que nos recuerda a sus inicios, no olvidemos que Superman empezó a volar gracias a Fleischer y que la kryptonita se inventó en un programa de radio. Una vez más los cómics beben del éxito que otorga el público a ciertos aspectos. Escrito por Paco Hernández a las 10:05 a. m. 4 comentarios













