DEMO

Hay lecturas que por H o por B no comprarías y eso no quiere decir, para nada, que sean malos tebeos, ni mucho menos. Es lo que me sucedió con DEMO, de Brian Wood y Becky Cloonan que tal como la vía en la estantería de mi tienda de cómics habitual pasé de ella. Sin embargo, una vez más, nos topamos con el factor que en más de una ocasión nos sorprende: el amigote que te deja un tebeo. Nuestro compañero Dani Serrano me prestó este tebeo que, con tan sólo la primera historia, me encandiló.

Y es que Demo es un recopilatorio de 12 historias escritas por Brian Wood y dibujadas por Becky Cloonan. Ahí es nada, pero ¿y si os digo que Cloonan ha dibujado todas y cada una de las historias con un estilo totalmente diferente al anterior y que parece que estemos tratando con 12 dibujantres diferentes? Toma ya. La chica hace, no sólo, un trabajo fabuloso sino que adapta cada relato a un estilo diferente pero que se complementa perfectamente con los demás, de modo que favorece una lectura amena historia tras historias. 

Sin embargo, no sólo del dibujante se nutre este tomazo de 300 páginas, sino que Brian Wood muestra un ingenio impresionante en cada una de ellas. Todas las historias son diferentes, todas muestran personajes sin conexión entre si y, salvando alguna excepción, todas son intrigantes y acaban por sorprenderte. Tanto, que cuando las vas terminando piensas "madre mía, esta daría para desarrollar una novela gráfica entera".

Así pues DEMO es una "pequeña" maravilla más que recomendable, de esas que te fuerzan a la relectura.


Yo también era un chico que coleccionaba tebeos (III y última parte)

La última vez os hablaba de cómo había descubierto lo que era el manga a través de Dragon Ball y como había comenzado a comprar series a diestro y siniestro dejando de lado, cada vez más, los tebeos de superhéroes. Y, en ese punto, a mediados de los noventa, aún compraba los tebeos en kioskos y papelerías porque en Lleida no teníamos tienda de tebeos.

A todo esto, yo estudiaba en el instituto y en cada fiesta o vacaciones que tenía debía trabajar con mi padre. Teníamos un puesto en el mercado, de los de Todo a 100 (¿recordáis?) y entonces los famosos chinos aún no habían llegado, con lo que no abundaban las naves industriales al por mayor y teníamos que ir a comprar "género" a Martorell. En una de esas llegamos y lo que ví me dejó sin habla. No podía ser, aquello no podía ser cierto, no podía estar pasando. Acababa de llegar un camión de transporte con material nuevo para poder vender en el mercadillo a 100 ptas.: eran palets y palets ¡DE TEBEOS! No había de todo, pero sí lo suficientemente interesante como para dejarme allí atontado durante horas: Star Wars, Masters del Universo, Green Lantern, Vigilante, Daredevil y algún Spiderman. Había más, no los recuerdo, sólo sé que si no los cogí era porque serían malos de narices. Y ahora viene lo mejor, el precio, vendían al por mayor con lo que cada retapado que costaba 275 ptas. ¡a nosotros nos salía por 75 ptas! Me hubiera llevado palets enteros si no fuera por que era un pastón y, además, no podías comprarlos sueltos, debías comprar paquetes enteros que venían con comics mezclados. Tal y como os había dicho anteriormente, yo sacaba muy buenas notas con lo que mi padre (ya que, además, trabajaba con él) me permitía algún capricho de vez en cuando, y ese me lo permitió. De modo que compramos unos cuantos paquetes y, los que yo no quería, se los quedaba él para vender en el mercado. ¿Se vendieron? Vaya si se vendieron. Imaginad, retapados de 275 ptas a 100 ptas!


Ir a Martorell se convirtió, durante un tiempo, en el paraíso. Siempre que podía acompañaba a mi padre expresamente para ver si habían llegado nuevos tebeos, pero siempre eran los mismos y rara vez llegaba alguno nuevo. Aquello sólo duró un verano, después dejaron de traer. Es por eso que, desde entonces, siempre tengo la costumbre de ver si hay tebeos en este tipo de comercios. Nunca se sabe. El tiempo fue pasando y en mis escasos (dos a Barcelona y uno a Madrid) viajes descubrí de verdad lo que era una tienda de tebeos de verdad. Lo flipé tanto que me maldije por no haber ahorrado y haber arrasado allí mismo.

Acabé el instituto, enamorado del manga y desengañado con el comic de superhéroes de los 90. Leía muy poca novela gráfica y sólo si me la dejaban o regalaban. Hasta que, un día, ¡abrieron una tienda de comics! Se llamaba "El ratolí" (el ratoncito) y más que una tienda de comics era una tienda de merchandising, traían sólo manga y el justo y necesario. No cabe decir que no duró ni un año, y gracias. La siguiente, no recuerdo el nombre, pero estaba muy bien situada, tenía como 100 m2 y traia más merchandising y algo de comic americano. Duró algo más pero, si no recuerdo mal, se endeudaron hasta las cejas. 

Y llegó 1999, y alguien que no recuerdo, en la universidad, me dijo: "han abierto otra tienda de comics en Lleida" y lo primero que respondí "a ver cuanto dura". Un poco astiado por las experiencias anteriores me pasó por la nueva tienda, llamada Lleida Comics y cuando la ví...FLIPÉ. Había de todo ¡de todo! Todos los mangas publicados y las novedades, comics de superhéroes y novela gráfica española, europea y cosas que ni sabía que existían. Encima, por si fuera poco, aquella librera (Esther) sabía lo que hacía y sabía de lo que hablaba. No cabe decir que mis visitas a la tienda de comics se convirtieron en...diarias (la misma Esther os lo puede asegurar) pasaba de lunes a sábado, y los domingos no porque cerraba. Había muchas estanterías por ver y muchos comics nuevos por descubrir, así como los superhéroes que parecía que volvían al redil y me gustaba lo que se estaba haciendo, aunque los precios no tenían nada que ver con antaño.

Desde entonces, gracias a Esther y la ahora Norma Comics Lleida lo tengo más fácil, tengo un punto de encuentro donde puedo charlar con los libreros y comentar novedades e historias del "mundillo". Además, ahora puedo ir a salones, convenciones y visitar librerías de otras ciudades que tienen material que no puedo encontrar en mi punto habitual. Pese a todo, no se ha perdido ese punto, esa emoción, ese momento en que tienes las novedades en tu mano y las puedes ojear, esa incertidumbre al no saber qué vamos a encontrar o que sorpresas nos deparan otras librerías o incluso mercados.

Y así, señoras y señores, es como el menda coleccionaba tebeos.

ONCE MIL VÍRGENES ¡CASI NÁ!

Vosotros sabéis de mi devoción por Ralf Konig, para mí uno de los grandes narradores en la historia del cómic (¡y lo que le queda!) pero también sabéis que cuando una obra suya me ha parecido floja también lo he dicho. Bien, no es el caso, ni de lejos. Sólo de entrada y para engancharos a la lectura de este post, os voy a decir desde ya que estamos ante una de las mejores obras del autor hasta la fecha. Qué, ¿cómo te quedas?

En esta ocasión se nos narra la "historia" de Úrsula (patronia de Colonia, Alemania) que, a punto de caer en un matrimonio pactado, recibe la visita de un ángel que le dice que tiene que ir a Roma con once mil vírgenes más para ver al Papa, y volver. Sin embargo, ¿habrá tantas vírgenes en Alemania? ¿Con quién deben ir acompañadas tantas jovencitas durante todo el trayecto para que su castidad no corra peligro? ¿Y los curas, también cuentan cómo vírgenes? ¿Y qué ocurre con los Hunos, temibles invasores dispuesto a asolar y violar cualquier bicho viviente que se les ponga por delante? ¿Y cómo sabemos que todo esto no es un cuento chino de la joven Úrsula para no casarse? Pues con todo eso y más, Ralf König interpreta la dudosa historia de Santa Úrsula , patrona de su ciudad, y de sus once mil vírgenes. 

Tal y como os decía al principio, en mi opinión, estamos ante una de las mejores obras de König hasta la fecha y a ello contribuyen una serie de factores: el primero, como no, el humor. Once Mil Vírgenes es un no parar, sketch tras sketch, carcajada tras carjacada, rara vez deja descansar al lector. Pero hay más, el autor usa una base histórica para moldearla a su manera dentro de SU universo, algo que logra a la perfección y que le sirve a las maravillas para darle su toque final, un final hilarante y redondo que, aunque te ves venir, no deja de ser apoteósico. A todo ello le hemos de sumar una serie de personajes principales y secundarios bien conseguidos que convierten esta novela gráfica en un tebeo apto para todos aquellos que, por un motivo u otro, les cuesta adentrarse en las historias de König.

En definitiva, si hay una novela gráfica recomendable entre las últimas novedades de este pasado verano es esta, tanto si conocéis la obra del autor como si no, tanto si os gusta la historia como si no, porque al final, que te sonsaquen carcajadas no es tan fácil.

Yo también era un chico que coleccionaba tebeos (II)



A diferencia de los personajes del libro yo no tenía amigos con quien compartir la afición, ya que en mi colegio todos "se hacían mayores" y no querían saber nada de tebeos. Sólo David, mi gran amigo David, compartía conmigo la afición pero se marchó a Zaragoza en quinto curso. Aún lo hecho de menos. Sin embargo, eso cambió al llegar el instituto y con él la afición que arrastraba de Dragon Ball. Ahí fue donde verdaderamente se me fue ya la pinza del todo al coleccionar tebeos.


Lo he dicho mil veces y lo repetiré mil más, pero gracias a Dragon Ball conocí a los que, hasta la fecha, han sido mis mejores amigos de toda la vida: Dani, Jordi y Marimar. Con Dani y Jordi compartíamos clase en primero de bachillerato, cuando la hermana de Dani nos dijo algo que nunca olvidaré "hay una chica en segundo que tiene fotocopias con imágenes inéditas de la serie" (¿recordáis el tráfico de fotocopias? Pues todavía las guardo). Hasta entonces ni sabíamos lo que era un manga, así que cuando vimos aquellas fotocopias flipamos como ir a Marte y volver porque, aunque sabíamos que eran auténticas, su estilo era ligeramente diferente al de la serie de televisión y, por si fuera poco, no eran en color sino en blanco y negro. Aquello fue desconcertante. Marimar sólo sabía que esas fotocopias procedían de un "tebeo" que había en Japón sobre la serie. Meses después la noticia del siglo: Planeta de Agostini Comics iba a publicar el manga (¿manga? ¿qué era eso?) de Dragon Ball. 

Jamás olvidaré aquel día. No dormí, me desperté a las 7 de la mañana y casi saco de quicio a mi hermana porque hasta las 9 no entraba en el instituto. Una vez allí, Dani, Jordi y yo estábamos tan emocionados que no hablábamos de otra cosa. Cuando nos quisimos dar cuenta nos dieron las 10:40 de la mañana, la hora del patio. No dijimos de mu, salimos corriendo (literalmente) y atravesamos las tres manzanas que nos separaban de la papelería donde nos habían reservado el tebeo. Entramos de forma tan bestia en la papelería que hasta nos llamaron la atención ¡todos queríamos ser el primero en comprar el tebeo! Fui yo, cosas de la vida, y lo que vi me dejó perplejo; recordaba los 26 primeros episodios de la serie como si fueran mi credo, y aquello no era lo que yo había visto en la tele. Es más, y esto creo que no os lo he contado nunca, pero yo hacía comics de Dragon Ball y los vendía. Grababa los episodios y cada captura de pantalla (parando el video Beta, sí, yo tenía Beta e iban mejor que los VHS :p) la dibujaba a mano, destinando cada imagen a una viñeta. Les hacía mi propia portada, los grapaba y los vendía a 25 ptas. Incluso hacía "packs", Goku haciendo un Kame, transformándose en mono, etc... Dibujaba lo que había en la pantalla y hacía un número de eso.

Volviendo a lo dicho, cuando abrí el tebeo no entendía qué era lo que ocurría. ¿Cómo es que está en blanco y negro? (por entonces odiaba los tebeos en blanco y negro, como son las cosas...) ¿Porqué la primera viñeta no se corresponde con la introducción de la serie? ¿Porqué el dibujo es algo diferente? ¿Qué ocurre aquí? Así fue como descubrí lo que era el manga. A partir de ahí fue un no parar porque seguía Ranma 1/2, Sailor Moon, etc... Y, después del éxito de Dragon Ball, empezaron a publicarlo todo, ABSOLUTAMENTE TODO: Los Caballeros del Zodíaco, Ranma, Las Aventuras de Fly, KOR, etc... Cuando me dí cuenta estaba siguiendo como una docena de series manga y había dejado de lado los superhéroes excepto Superman y Batman. Y, al igual que sucedía con estos, tenía que moverme por los kioskos del barrio cada semana, CADA SEMANA, para conseguir los números que buscaba.

La colección se volvía peliaguda porque no todos los kioskeros tenían todos los mangas y, para colmo, muchos no los guardaban: el primero que llegaba se lo quedaba y, si se acababa, se había acabado. Al final, con el tiempo, me conocían todos tanto y fui tan puntual con mis compras que comenzaron a confiar en mi y a guardarme los números que iban saliendo.

Ahora bien, aunque compraba más manga, seguía de cerca a Batman y Superman de forma solitaria, ya que ni Jordi, ni Dani, ni Marimar querían saber nada de los tebeos de superhéroes. Y un día, cuando creía que lo había visto todo, fui con mi padre a Martorell y allí...bueno, allí descubrí el paraíso, y no, no era una tienda de tebeos.


Continuará en una tercera y última entrega...

Aquí estamos y aquí seguiremos

Una vez te enzarzas en las redes sociales es bien cierto que dejas el blog en un segundo plano cuando de ir al grano se trata. Ahora bien, y en base al tema surgido este verano sobre el futuro de los blogs, y sin querer entrar en polémicas, os tengo que decir que ninguna red social (hasta la fecha) puede sustituir esto. Entiéndase ÉSTO como el momento en el que uno llega aquí y vomita todo lo que tiene que decir en un desahogo más o menos contenido dependiendo del autor y que, hasta la fecha, no cambiaría por nada del mundo. El sábado pasado hizo 7 años que cree este blog y estar aquí y compartir determinados (que no todos) temas con vosotros es un placer al que no pienso renunciar y, aunque os deje abandonaditos por temporadas, sé y estoy convencido de que sabéis que por aquí sigo y aquí seguiré. 

Dicho esto, que mejor manera de celebrar el séptimo aniversario de The Man of Tomorrow que con el adelanto de dos páginas de la que será mi segunda novela gráfica como guionista. Si me lo dicen hace 7 años no me lo creo, es más, todavía me cuesta de creer. Además, nuestro compañero Daniel Cardiel (Merrick para los compis que andáis por estos lares) está haciendo un trabajo fabuloso. Os dejo a continuación dos maravillosas páginas de lo que será THE CARTOONIST, pero sin desvelar (todavía) el argumento.

 
Y sí, os dejé colgados hace un par de meses con la primera entrega de "yo también fui un chico que coleccionaba tebeos", pero os aseguro que valdrá la pena esperar cuando leáis lo que os tengo que contar sobre como continué coleccionando tebeos. Es más, este verano he leído cosas muy, muy chulas que os voy a recomendar, y otras que me han recomendado acertadamente. Vamos, lo dicho, que nunca me fuí, siempre estoy aquí y he vuelto, para hablar, compartir y pasar un buen rato. ¿Te quedas?

Yo también era un chico que coleccionaba tebeos (I)

Creo que todos los que hemos podido leer el libro de Julián M. Clemente y Helio Mira nos hemos sentido identificados de una forma u otra con la historia que nos narran y, al igual que hace Alejandro Viturtia y muchos de vosotros en comentarios y demás foros, ahora yo voy a contar como fue aquella época para mi.

En mi casa no íbamos sobrados de pasta como Roberto y tampoco tenía una "paga" semanal como Nicolás o Justo Manuel, pero mi padre era una persona muy justa y yo el típico asquerosillo que saca todo Sobresaliente en el colegio, de modo que (hasta cierto punto) me permitía algún capricho de vez en cuando. Esos caprichos principalmente se basaban en comprar tebeos o almenos eso era lo único que quería desde que mi padre me comprase aquel número de Superman de Ediciones Zinco en la playa. Una vez en Lleida descubrí que a 100 metros de casa, en el kiosko de la Señora Lourdes podía encontrar colecciones de tebeos de Zinco en grapa. Curiosamente, y de eso me doy cuenta ahora que he leído "Los chicos que coleccionaban tebeos", no llegaba nada de Forum. En ese momento a mi me daba igual, veía Spiderman por la tele y leía Superman y DC que era lo que yo quería, no conocía (y no sabía lo que me perdía) ni los tebeos de Los Vengadores, ni los del Capitán América, ni nada de Marvel.

Sin embargo, no todo lo podía encontrar en el kiosko de la Sra. Lourdes, y es que me di cuenta leyendo el final de los tebeos de Superman de la cantidad de publicaciones que sacaba Zinco por entonces. ¿Pero cómo conseguirlo? Además, aquello valía un pastón. Pronto descubrí que en otro kiosko del barrio vendían Green Lantern y Batman. En principio no salía mucho de dichos personajes hasta que descubrí Crisis en Tierras Infinitas en un kiosko en Roses (Girona), algo que ya os he contado hace poco AQUÍ. Mientras tanto, no siempre llegaban todos los números y encima empezaron a salir los dichosos retapados o recopilatorios de Zinco, como queráis llamarlos, que me obligaban a comprarlos para poder tener los números intermedios que me faltaban, y es que por entonces lo flipaba mucho con los Titanes, el Super de Byrne y el Batman de Adams.

Ahora bien, hay algo que no os he contado y es uno de mis pequeños secretos, de esos secretos que me permitieron llegar a conseguir incluso tebeos como el del Coche Fantástico (maldito el dia en que lo perdí) o poderme leer de cabo a rabo y de un tirón El Guerrero del Antifaz. Veréis, mi familia subsistía gracias a dos negocio: un bar y el mercado ambulante. Exacto, éramos vendedores ambulantes. En un principio vendíamos menaje cocina y demás y terminamos siendo (hasta la muerte de mi padre) una parada de las de Todo a 100. Esto para mi suponía un problema, y es que tenía que ayudar y ganarme mis tebeos como chico responsable, pero por otro lado suponía una ventaja: y es que al mes visitábamos almenos una quincena de pueblos diferentes, todos y cada uno de ellos con kioskos. De ese modo, cada vez que podía, me escapaba en busca del kiosko del pueblo a ver qué tebeos tenían y que me reservaran para la próxima vez; no había ningún problema, era el "hijo de los del mercadillo", y además buen cliente y fiable. Es más, me volvía loco (para bien) cada vez que me decían que íbamos a probar un pueblo nuevo porque eso significaba que quizá hubiera algún kiosko con alguna colección que no conocía. Y así fue. 


Recuerdo exactamente el día y el lugar, un miércoles en Mequinenza (Zaragoza), era la primera vez que hacía ese mercado así que me aventuré a eso de las 9, cuando ya habíamos montado la paradeta, a buscar el kiosko del pueblo. Lo encontré, escondido, pero lo encontré, era muy pequeño y sólo tenía dos tebeos: el supergoofy (que ya lo conocía y me volvía loco) y ¡un tebeo sobre el coche fantástico! ¡Flipa! Y encima era uno con la aparición de un coche rosa que era la novia de Kitt ¡Toma-ya! Jejeje, os parecerá ridículo pero a mi entonces me pareció la hostia. Sólo deciros que perdí el tebeo pero que hace un tiempecillo nuestro compañero Antonio Hidalgo de Es La Hora de Las Tortas me pasó un enlace para poder conseguirlo de nuevo. ¡Gracias!


Continuará...

Los chicos que coleccionaban tebeos

Resulta que han escrito un libro sobre mi adolescencia cuando comencé a coleccionar tebeos y no lo sabía... O almenos esa es la sensación que te deja el libro "Los chicos que coleccionaban tebeos" de Julian M. Clemente y Helio Mira. ¡Imaginad lo que supone para un nostálgico como yo!

Y es que el libro nos narra las aventuras y desventuras de cuatro jovenzuelos que lo único que quieren es coleccionar tebeos: seguir nuevas colecciones, conocer nuevos personajes, encontrar números atrasados, etc... Hoy en día nos puede parecer algo simple, pero estamos hablando de 1986, una época en la que en muchas ciudades las librerías especializadas eran un mito, el Vahalla, el Edén y el Dorado todo en uno. Una época donde podías comprar tebeos en los kioskos pero no todos los tebeos y no en todos los kioskos. Una época donde tu paga no te daba para más y debías decidir qué colección seguir y cual no (bueno, eso también pasa ahora), y donde era importante que un amigo te dejase sus tebeos, y tu a él los suyos. 

Todo eso y más son "Los chicos que coleccionaban tebeos", un libro con el que os váis a sentir identificados hasta el punto de que el narrador os va a parecer que sóis vosotros mismos si, al igual que muchos, os dedicábais a coleccionar tebeos en aquella época. Si, por el contrario, no es vuestro caso, da igual porque es una oportunidad de lujo para conocer la edad de la inocencia,  la edad de la primera vez y la edad en que los tebeos nos ponían los ojos como platos y lo díficil que era seguir una serie, y más cuando aparecían nuevos personajes que te atrapaban. Lo mismo sucedió en su momento con el manga así que es un libro apto para todos los públicos y gustos.

Julián M. Clemente y Helio Mira han conseguido algo increíble y es que te sientas protagonista absoluto de una historia que es la de cientos de niños, mirar atrás y recordar ese primer amor en papel y en formato grapa, que cojas el teléfono y llames a un amigo para recordar viejos tiempos, que recuerdes por qué te gustan tanto los tebeos pero, sobre todo sobre todo, que sepas que no estabas solo, ni antes ni ahora. "Los chicos que coleccionaban tebeos" es una lectura, no recomendada, OBLIGATORIA, que os aseguro que no se convertirá en "lectura de mesita de noche" ya que la devoraréis sin tregua alguna. 

Ah, y por si fuera poco, encima han tenido a bien recopilar un porrón de fotos sobre aquella época en un tumblr que os aseguro ha conseguido que me emocione en más de una ocasión:

http://loschicosquecoleccionabantebeos.tumblr.com/

PD: mañana os cuento como yo también era un chico que coleccionaba tebeos :)

Orgulloso del cómic de temática homosexual en España

Hoy es el día internacional del orgullo LGTB, pero como esto es un blog de tebeos (y a veces de cine y televisión) pues os quería comentar lo orgulloso que estoy del panorama del cómic LGTB en nuestro país. Y es que tendría que haber cierta normalidad en dicho aspecto, no resaltarlo por encima de otros tebeos en el día de hoy o mucho menos hacer hincapié, pero mientras existan cosas como ESTA hay que seguir intentando, seguir luchando por una igualdad de derechos, y también seguir hablando de este tipo de tebeos como de cualquier otro, ¡Porque son tebeos como cualquier otro! ¡Qué menos!

A estas alturas no me voy a dedicar a hacer un repaso de las publicaciones de este tipo en nuestro país puesto que ya dediqué un monográfico entero hace un tiempo (AQUÍ), pero si me parece importante recordaros que tenemos editoriales y autores que aportan su granito de arena en la normalización de este tipo de historias; para empezar, La Cúpula Ediciones lleva años, y años, apostando por dibujantes como Ralf Konig (quien también publica en ElJueves) y Sebas Martín, tanto por sus obras como en el contacto con los lectores, ya que hemos podido disfrutar de la compañia de dichos autores en el pasado Salón del Cómic de Barcelona. Además, de apostar también por el manga con autores como Gengoroh Tagame y Jiraiya dentro del género bara. Por otro lado, Diábolo Ediciones hace lo mismo apostando por el humor y la mezcla de géneros con el Beartoncity de Daniel Mainé que ya va por una segunda entrega y en previsión de una tercera y un spin-off. Lo mismo con Dibbuks, Azul es un color cálido de Julie Maroh tiene ya su reedición gracias al éxito de su adaptación a la gran pantalla en Cannes.

Además, aparte de la creación de editoriales como Stonewall, las librerías también hacen lo suyo y hace poco la librería especializada Historietas Tres Espacios, en Murcia, acogía el 2º Socicómic dedicado al cómic LGTB en España (AQUÍ), donde entre otros se hablaba de "Víctor y Álex" un cómic de Javi Cuho y David Cantero que en sus días ya se publicaba en la revista "SÍ Comics" de Ed. La Cúpula y que apuesta por otro ámbito, la autoedición.

¿Podría haber más?Sí, y disculpad si me he saltado otros tantos, pero el caso es, en tres palabras: apostar, publicar y normalizar. ¡Gracias a todos!


Cartel obra de Daniel Maine y guión de un servidor.

Ahí va la mía sobre MAN OF STEEL

Aquí hay spoilers a punta pala.
 
La verdad es que he leído y oído mucho estos días, quizá DEMASIADO, hasta el punto de hartarme y no leer una puñetera crítica más, sobre todo aquellas que rezan el "yo sé de Superman y tu no", "este no es MI Superman", etc... Mi opinión sobre la película, como lector, fan y adicto al cine de supers (y evitando odiosas comparaciones) os la estructuro de la siguiente forma :


LO QUE NO ME HA GUSTADO

- La repetitiva banda sonora. Me explico: gustarme me ha gustado pero es que es una y otra vez, y otra vez, y otra vez, la misma, no existe variedad, utilizan la misma música para diferentes momentos y sentimientos de la película estén donde estén y hagan lo que hagan, es cansina y consiguen que pierda la gracia. Creo que Zimmer no se ha ganado el pan, y ojo, no estoy comparando con la de Williams, simplemente creo que no la ha desarrollado lo suficiente, y es una lástima.
-Como bien dice mi amigo Yogur Caducado, las incronguencias de guión: la muerte de Jonathan podría haber sido más elaborada, lo poco que se cubre la identidad secreta (CLARK!, CLARK! grita Lois delante del oficial de policía en Smallville... y Clark no se queda solo "No me espiéis, no me váis a encontrar ni saber quien soy, pero ey! ¡Soy de Kansas! ¡Ya sabes, donde está Smallville y ha habido tanto jaleo y hubo un crio que sacó un puto autobus del agua) Pues eso.
-La zona fantasma. Nadie la ha comentado, pero joder, qué rebuscada era XD
-Que Clark tenga 33 años ¿qué es eso? ¿Rollo jesucristo? ¿Lleva 15 años dando vueltas por ahí? ¿No podría haber sido más joven?


LO QUE HE ODIADO

- La forma en que se ha grabado. Esa cámara inquieta que no deja apreciar bien momentos tan importantes como el primer vuelo, menos mal que es sólo la primera hora y luego te acostumbras, pero no era necesaria.
-Las comparaciones, con todo: con los Vengadores, con Iron Man, con la peli de Donner. Superman Returns era muy Donner, y esta muy poco... a ver en qué quedamos. Se ha comparado hasta Routh con Cavill, algo que me parece deleznable solo por que han querido joder Superman Returns, cuando Routh (si habéis visto otros trabajos suyos) es un actorazo a quien acotaron mucho por exigencias del director. Después estan las comparaciones hechas por personas que han echado pestes de Superman de toda la vida y ahora es un referente y Man of Steel una mierda. Eso es lo que odio, que hay quien habla por joder.
-La gente se está centrando tanto en echarla por tierra que olvidan lo bueno de la película, como por ejemplo los homenajes, guiños e incluso actores de otras franquicias que han aparecido en el film. Es una lástima que poca gente haya escrito al respecto. Me parece grandioso que apareciese como soldado el niño que hizo de Superman en 1978.


LO QUE ME HA GUSTADO

-El cast. Henry Cavill es Superman, un gran Superman, tiene presencia y carisma, está genial. Russell Crowe, aunque chupa algo de pantalla al principio, es un gran Jor-EL. Fisbourne aparece poquito pero es un Perry como la copa de un pino. Lois es tan apasionada y curiosa como siempre. Faora nos ha robado el corazón a todos. Zod es un cabrón pero un cabrón con motivaciones. Ma Kent los tiene bien puestos. Y así con todos
-Pese a todo, y no voy a entrar en debates, el "crack" del final me puso los pelos de punta y más uno soltó un bufido en la sala.
-Cuando le casca a Zod diciéndole que no se meta con su madre.
-Aunque fue algo estúpida si me pareció emotiva la muerte de Pa Kent.
-La narración no lineal, me ha parecido acertado que la parte de la infancia y la adolescencia de Clark se narrase mediante flashbacks que, además, tenían que ver con la trama principal para explicar qué ha llevado ahí al personaje y, de paso, así ya tenemos a Superman en el film más pronto de lo que imaginábamos.
-La capa, fijaos tú que tontería, con lo asquerosillo que fui yo con el traje y los calzoncillos rojos y la falta de la S en la capa. Me parece lógica la elección del traje, más rollo kryptoniano, pero la capa larga me ha encantado, le da grandeza al personaje y, de paso, luego te explica qué puede pasar si llevas capa como le sucede con la pelea con Zod.

LO QUE ME HA FLIPADO

-Los efectos especiales, a pesar del movimiento de la cámara tengo que decir que lo mejor de todo es la pelea final, los últimos 20 minutos son una puñetera pasada, sobre todo porque la cámara ya no se mueve tanto y te has acostumbrado a ella, con unas escenas de vuelo totalmente creíbles y brutales. La mejor pelea, en mi opinión, en lo que llevo hasta la fecha en pelis de superhéroes.
-Algo que casi nadie ha comentado y me pareció tan interesante y bien hecho que bien podría haber sustituido los primeros quince minutos de la película: la narración de Jor-EL a su hijo sobre Krypton y el sistema de castas.
-Las numerosas y, por desgracia, muy obviadas referencias, no sólo a los cómics sino a la historia de Superman con la aparición de guiños, homenajes e incluso actores de otras franquicias como Smallville, coño ¡Que Lois Lane fue una de las damnificadas por los meteoritos en Smallville! 
-Ese momento final en el que Ma Kent tiene un flashback de Jonathan y dice que él en su momento ya vio en lo que se iba a convertir su hijo, me pareció precioso.

Y eso es todo, el día 9 volveré a verla al cine PORQUE VALE LA PENA Y LO MERECE, ea. Bueno, no, voy a ir también este viernes, qué demonios.
 

¿Quién decide quién o qué es SUPERMAN?

En este post no hay spoilers, pero no puedo asegurar que quien lo comente los haga, disculpad.
 
Sólo un personaje como Superman suscitaría el debate que se ha desencadenado desde su estreno en España el pasado 21 de junio, ni Batman, ni Spiderman, ni J. Downey Jr. Sin puntos intermedios, sin grises, o blanco o negro, desde gente que ha ido ya 6 veces a verla hasta otros que dicen haberse levantado en mitad de la película y marcharse. Sin embargo, más de la mitad de los comentarios negativos iban dirigidos, no al actor o a su manera de interpretar a Kal-El (algo con lo que, parece ser, todo el mundo está satisfecho) sino a que no se había sabido captar la esencia del personaje: ese no es Superman. Entonces, ¿quién es Superman? Y ya puestos ¿A quién deberíamos hacerle esa pregunta? ¿A los lectores? ¿A los editores? ¿Quién decide qué o quién es Superman?

Hace unos días compartía en las redes sociales una maravillosa entrevista a Carlos Pacheco que publicaba Tebeosfera (AQUI) donde el autor decía que los dibujantes de cómic eran biógrafos, algo que recalcaba a lo largo de toda la conversación: "Antes hablábamos de biografías: a ti te puede no gustar Lois Lane, pero no puedes evitar que sea la novia de Superman; puedes eliminarla, puedes matarla, pero no puedes evitar que haya un pasado con Superman, ya está escrito y dibujado." Es más, en vista de las críticas al respecto de la película, surgían blogs (por ejemplo AQUÍ en Universo DC) que defendían aspectos criticados del film argumentándolos con los cómics en que podíamos ver dichos hechos. De ese modo, si aparece en los cómics ¿quienes somos nosotros para decir que Superman no es así? Es más, se puede argumentar que esa gente que ha hecho la película, la misma productora, no sabe nada del personaje. bien, puede que sea así ¿Pero acaso no es Warner Bros Entertainment Inc. propietaria de DC Cómics y, además, de los derechos del personaje?

Y es que Superman ha cumplido 75 años, 75 años pasando por decenas, cientos, de autores cada cual con una visión personal del mismo independientemente de las directrices generales de DC cómics. Si bien es cierto que hay dos épocas diferenciadas (almenos para mi sí): antes y después de Byrne. Antes de Byrne las reglas estaban muy claras, tanto que incluso Kirby se vió sometido a las mismas cuando sus propios entintadores tenían órdenes de perfilar sus lápices hasta que se perdiera ese toque propio del autor acabando prácticamente irreconocible su trabajo en los comics del hombre de acero. Después de Byrne se sucedieron una serie de autores que, en medida de su popularidad dentro de la editorial, tenían licencia y "cierta" libertad para aportar su granito de arena a la historia del personaje, y no me refiero al multiverso precisamente. 

Desde entonces y, sobre todo en la última década, hemos vivido diversos orígenes para Kal-El, unos más queridos y otros más odiados. Hemos visto series de televisión y de animación de las que, incluso los comics (y no al revés), han bebido gracias al éxito de ciertas tramas o personajes. Algo que nos recuerda a sus inicios, no olvidemos que Superman empezó a volar gracias a Fleischer y que la kryptonita se inventó en un programa de radio. Una vez más los cómics beben del éxito que otorga el público a ciertos aspectos. 

En mi opinión (mi pequeña opinión) y para terminar, sin dar una crítica a la película (algo que haré en unos días), me vuelvo a quedar con otras palabras de Carlos Pacheco en una entrevista publicada en youtube (AQUI) y es que creo que la crítica más acertada de la película que he leído hasta la fecha es tratar al personaje como americano. Superman pertenece al mundo, su iconología lo ha convertido en un símbolo (de esperanza ¿por qué no?) que cada uno interpreta a su manera, y de ahí el debate tan intenso que se vive en las redes sociales desde el viernes. Mi Supeman será el de Byrne, pero para otro será el de Busiek, algunos preferirán el de Straczinsky y muchos no olvidarán al de Curt Swan, pero sea el que sea, siempre, siempre... habrá un Superman.


 

 


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