A partir del lunes...

¡¡También me podréis leer en la web de Norma Comics Lleida!!

¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? No es que vaya a dejar el blog ni nada de eso, ni muerto, pero hace unos meses Xavier (el actual dueño de Norma Comics Lleida) me propuso hacer reseñas de comic USA ya que quería darle un aire nuevo a la página web de la tienda y que fuera también una herramienta para el lector. Accedí por varios motivos pero, sobre todo, porque no voy a estar solo en esto y mis reseñas las veréis una vez cada 5 semanas puesto que no sólo se va a hablar de comic americano y vamos a ir combinando con otros 3 grandes que sólo de nombrarlos me pongo nervioso. Así pues, espero estar a la altura de: Pepe Gálvez (novela gráfica y cómic europeo), Ana María Meca (manga) y Josep R. Jové (clásicos del cómic).

Si no sabéis quienes son (que deberíais) y queréis saber de qué van a hablar y como se va a estructurar la sección os remito directamente al blog de Norma Comics Lleida donde lo explican todo y donde podréis leerme, TAMBIÉN, a partir del próximo lunes. AQUÍ.

Un saludo y ¡muy buen fin de semana a todos! :)

No tengo tiempo de no leer

No, no hace falta que lo volváis a leer porque no hay ningún error en el título del post, es totalmente cierto, no tengo tiempo de no leer. Y es que no hago otra cosa.

Veréis, cuando me levanto a primera hora de la mañana ya estoy leyendo, es mi agenda, pero bueno, es lectura al fin y al cabo, no apartar la vista de un cuaderno con letras, frases y demás construcciones gramaticales. A continuación, ya sea mientras saco al chucho o mientras espero el bus que me lleva al curro, me pongo a leer el correo electrónico, los diarios y las redes sociales, porque sé que luego igual no voy a poder. Encima tengo la mala costumbre de leer un libro los 20 minutos de trayecto que hay desde mi casa hasta la universidad. Ritual que repito siempre en la vuelta a casa o en cualquier desplazamiento en autobus por la ciudad ya que mi vicio conlleva ir siempre acompañado de un libro, u otras lecturas como veréis más adelante.

Evidentemente, una vez en el trabajo, también leo: correos electrónicos, informes, expedientes, nuevas normativas, etc... Algo que me ocupa toda la mañana y que requiere de mi presencia delante del PC un 80% de mi tiempo. Además, cuando me estreso o me tocan un poco la moral decido hacer un Kit-Kat y me enfrasco en las noticias (y cotilleos, pa que engañarnos) a través de las redes sociales. Que menos, también aprovecho para contestar otros mails no relacionados con el trabajo pero sí con proyectos y estudios que estoy llevando a cabo. Porque esa es otra: llevo dos años y medio con una tesis doctoral.

Sí, mi gen suicida decidió activarse hace unos años y enfrascarse en la maravillosa aventura de escribir una tesis sobe márketing y comunicación audiovisual, algo en lo que trabajo prácticamente todos los días y muchos fines de semana, festivos incluídos. Investigar no es fácil y requiere de lectura todo el tiempo: al principio, cuando tienes que empaparte de conceptos y conocimientos básicos, durante la investigación con los resultados, y al final, releyendo una y otra vez lo que escribes. Eso sin olvidar nunca que tienes que estar al día y pendiente de cualquier novedad que salga sobre el tema. Para que os hagáis una idea, el año pasado (sí, los he contado) me leí alrededor de 250 artículos científicos y unos 37 libros (algunos no enteros, hay que ser prácticos e ir al grano de lo que te interesa), eso en un año. Llevo dos y medio.

No contento con ello, mi pasión por contar historias y hacéroslas llegar me ha conducido por el camino del guionista. Algo que parecía fácil (mierda) y que no lo es. Algunos guionistas se echarán las manos a la cabeza, pero mientras escribo un guión me gusta (manos a la cabeza en 3, 2,...) releerlo una y otra vez hasta que está terminado. Y si haces bien tu trabajo tienes que dejarlo enfriar un tiempo y volvértelo a leer una vez más. No será la última, ya que seguramente cuando trabajes con el dibujante también habrá que echarle un vistazo e incluso corregir alguna que otra cosa. Pero claro, sólo escribiendo no se aprende, también hay que documentarse (y mucho) sobre lo que uno quiere escribir y no tiene ni idea (que en mi caso es la enciclopedia entera) y para ello ¿qué hay que hacer? Leer.

Como no, están mis compañeros, blogueros, guionistas amateurs y demás. Os sigo cada día siempre que puedo (que, normalmente ,es la mayor parte del tiempo) y me encanta leer y comentar todo lo que escribís. Para ello tambíen hay que leer. Sobre todo si tienes un blog y escribes posts, tal y como me enseñó mi buen amigo Bram en uno de sus muchos (y estupendos) consejos, tienes que releer todo aquello que vas a publicar. Aunque creo que a veces no lo hago lo suficiente.

Aparte de mi trabajo y la tesis, en mi mundo (esto aún tengo que acabar de aclararlo con mi psicólogo) los días tienen 37 horas (acaba en 7 porque me da suerte) así que, ¿qué hago con las 13 horas restantes? Pues doy clases, y cuando no doy clases, aprendo. Es decir, que soy profesor y alumno de cursos en la universidad (que no asignaturas, bastante tuve con las de doctorado). No os voy a engañar, cuando uno aprende tiene que leer, ya sea las diapositivas del profe (lo que nos lleva, en ocasiones, a la conocida "muerte por powerpoint") o los textos que te pasa. ¿Porqué hago eso? Bueno, a veces por pasión y otras porque los funcionarios para ganarnos 4€ más al més (literalmente) tenemos que pasar por el aro en algunas cosas. Sin embargo disfruto más impartiendo clases, que gozo poder compartir conocimiento. Conocimiento que, por cierto, hay que preparar. Si, las clases se tienen que preparar y no es moco de pavo. Primero uno tiene que saber de lo que habla y procurar al alumno el máximo conocimiento posible para que lo pueda aplicar en su vida, en lo que sea, pero que sea de provecho. Y eso se hace leyendo, leyendo mucho sobre muchas cosas y sobre como preparar esas muchas cosas, y sobre como ofrecer al alumno esas muchas cosas, y sobre somo ejercitar la mente del alumno en esas cosas. Cosas, cosas, cosas.

Bueno, y en mi tiempo libre ¿qué hago? Pues escucho música. Parece inofensivo ¿verdad? Eso es si no te llamas Paco Hernández y te gusta leer las letras de las canciones. No os voy a mentir, lo hago para cantarlas. Ah, y gracias a todos aquellos que por un momento me habéis imaginado cantando como los chic@s de Glee, no es el caso, pero gracias. También me gustan las series de televisión, sí, las americanas, ya sabéis, esas que aquí llegan tarde (o no llegan nunca) y que para estar al día si no tienes un inglés de la hostia tienes que...en efecto, leer los subtítulos. Así que ea, las 11-12 de la noche y leyendo otra vez.

El caso es que después de todo eso y, después de aprovechar cada minuto en casa para leer un tebeo, siempre me gusta irme a la cama leyendo algo, ya sea un cómic, o un libro. No sé vosotros pero yo no me voy a dormir tranquilo si no sé qué está haciendo en esos momentos el protagonista de turno. Llamadme maruja si queréis.

Así pues, hay días que no pararía nunca de leer y otros en los que ver una sóla palabra más me puede ocasionar el más asqueroso y enérgico de los vómitos.

Llegados a este punto os preguntaréis a cuento de qué viene todo esto e incluso, si lo he hecho bien, os habré conseguido agobiar un poco. La respuesta es muy sencilla: siempre he tenido la convicción (llevada a la práctica con grandes resultados) de que cuando uno se siente agobiado, estresado y su cabeza parecen los mundos de Terry Pratchett tiene que coger un papel y hacer una lista de todo aquello que tiene pendiente, que tiene por acabar y que le da dolores de cabeza. Es como quitarse de encima unos 30 kilos de peso porque cuando lo ves escrito no parece tan terribe. Y, qué demonios, para eso tengo un blog ¿no?

Comic 21 ya a la venta

Que sepáis que el cómic de apoyo a la Asociación Síndrome de Down, Comic 21, ya está a la venta en su página web: AQUÍ. De todas formas, a partir del 15 de marzo también lo podréis encontrar en un porrón de librerías especializadas, mira la lista AQUÍ que igual tienes una en tu ciudad o cerquita.

Os aseguro que está repleto de muy buenas historias y de todo tipo, son 80 páginas dibujadas con mucha ternura e imaginación que estoy seguro que os hará pasar un buen rato pero también pensar sobre lo que estáis leyendo. Recordad que es un proyecto benéfico en el que, además de recaudar, se muestra de algún modo aspectos de la vida de personas y familias que conviven con el Síndrome de Down, una realidad de la cual no tenemos que alejarnos sino todo lo contrario, acercarnos aunque sea a través de un cómic.

Y no sólo lo digo yo, lo dice muchas más gente:

-Su facebook: http://www.facebook.com/comic21

-Juanjo Megías

-Atalaya: desde la tela de araña




Apocalipsis Z: La Ira de los Justos

La entrada contiene Spoilers

Siempre es triste llegar al final del camino en una lectura y más cuando se trata de una trilogía, sobre todo si dicho camino ha sido realmente bueno. Apocalipsis Z marcó (según mi parecer) el pistoletazo de salida para el género en España gracias al carisma y la empatía que nos llevaban a ir de la mano de un personaje enfundado en un traje de neopreno por los parajes gallegos y acompañado de su gato persa anaranjado. Tres libros después, en "Apocalipsis Z La Ira de los Justos" ese viaje llega a su final, dejándote en la boca un único sabor amargo: el de la despedida.

Enamorado del primer libro me embarqué en el segundo donde, de algún modo, me distancié del personaje principal de la historia a pesar de que también le había cogido cariño a Lucía y Víktor. No me importó ya que creí que era normal que la historia avanzase al igual que las aventuras del protagonista y sus amigos. Sin embargo, cuando comencé el tercer libro y ví que llegaban a Estados Unidos empecé a pasar miedo de verdad "¿A dónde narices me lleva Loureiro?" Entonces comencé a sentir añoranza y ver en la distancia aquellos días en que los viajes y los malos ratos del personaje eran únicamente nuestros, de él y del lector. Pero no ha sido así.

En primer lugar quiero destacar la evolución de Loureiro como autor, para acallar bocas. Se nota (y eso que yo no soy crítico literario) que hay un cambio entre el segundo y el tercer libro, y para muy bien. Sinceramente, es algo que no me importaba demasiado ya que nunca me detuve a mirar el aspecto literario. Y cuando uno no se detiene por eso es por dos motivos: primero porque la historia es tan buena y te engancha tanto que no lo necesita, y segundo porque formalmente debe estar correcto como para que no te des cuenta de que hay algún error o el escritor en cuestión "no sabe escribir". Ya os digo, sólo para acallar bocas.

Sin embargo lo que me ha gustado, y mucho, es como desarrolla la historia y consigue darle un final, un increíble final a todo. Ha sido un placer volverme a encontrar en solitario junto al protagonista, los dos, mano a mano contra el destino y los baches del camino, que es como nos enamoramos todos de esta historia. Es más, quiero decir que la escena del tren es una de las cosas más angustiosas y aterradoras que he leído nunca, que hay un antes y un después de esa escena y que Loureiro te hace sufrir de lo lindo. Aparte, que deciros de que las últimas 200 páginas cayeron del tirón porque no podía soltarlo.

En resumen, Apocalipsis Z ha tenido el gran final que se merecía, reencontrándose de nuevo con el lector, con sus personajes y, sobre todo, con sus orígenes. No os podéis imaginar (o sí) la pena tan grande que fue soltar el libro después de la última página. Pero oye, que para eso están las estanterías, así que no me preocupo Manel, cuando tenga ganas de volver a oir de lúculo sólo tengo que acercarme al estante, coger el libro y empezar a leer: "Hoy va a ser un día de locos. Esta mañana cuando me he levantado..."

Con todo mi respeto, pero usted no merece dibujar Superman

En mi trabajo tenemos la mala costumbre de hacer lo que llamamos "pataletas de pasillo", que es cuando estás cabreado y/o disconforme con algo relacionado con el sistema en el que te encuentras y en vez de quejarte donde deberías (sindicatos, públicamente, etc...) lo haces con los compañeros cuando te los encuentras en el pasillo de la empresa. Las razones por las que eso se hace son diversas, desde no tener ganas de joderte el día, evitar conflictos innecesarios con los compañeros, hasta contar 10 segundos y esperar a que se te pase y te vuelvan a "joder" de nuevo. Hoy mismo he tenido que hacerlo, hoy he contado hasta 10 y no se me ha pasado, de hecho llevo todo el día contando hasta 10 una y otra vez y he averiguado que no me da la gana pasar del tema. Sin embargo no es por motivos de trabajo, es por culpa del n. 57 de Superman que ha salido este mes.

Veréis, en el mundo del cómic (excepto en raras ocasiones) hay muchas "pataletas de pasillo" y rara vez vemos a un autor (ya sea guionista, dibujante, editor, etc...) meterse con el trabajo de los compañeros. Sus razones tendrán, yo ahí no entro. Es más, pensaba dejarlo pasar porque creía que tenía que haber un respeto hacia el trabajo de estas personas. AHORA BIEN, hay dos motivos por los que me voy a cebar: el primero es porque llevo mucho, muchísimo tiempo demostrando mi respeto hacia el colectivo, en todos sus aspectos. Es más, mis críticas (pocas, pero las hay) son totalmente objetivas y jamás diré que esto o aquello es una porquería sin justificar el porqué sobre todo porque detrás de esto hay personas, y las personas tienen sentimientos. Pero en segundo lugar, y más importante, creo que es a mi como lector al que se le ha faltado al respeto, y los lectores tambén tenemos sentimientos. Los lectores, en muchos casos, somos fans y a veces se nos va la pinza y podemos tener nuestro momento "esto no puede ser así!" como si fuéramos el editor o el creador del personaje. No hay nadie más crítico que los fans. Sin embargo, si hay algo que tengo (tenemos) es experiencia porque llevamos leyendo ya muchos años, sabemos diferencias un dibujante de otro, un estilo de otro y la intención del guión o almenos diferenciar planos y otros recursos narrativos: te puede gustan un artista más que otro, pero siempre sabes si un dibujo es bueno o no.

Lo que no sabéis, es que hay un tercer motivo. Este tercer motivo es que desde hace unos años he tenido la suerte de trabajar con autores amateurs que intenta hacerse un hueco profesional a base de mucho, mucho esfuerzo y dedicación. Así que es entonces, cuando cae en tus manos, el n. 57 de Superman y te cagas en todo. Veréis, como muchos sabéis, intento no seguir la edición americana y normalmente me espero a la publicación en español en nuestro país. Como no, conocía de la existencia del reboot y sus consecuencias, incluso he ojeado algún que otro tebeo. Sin embargo, en el fondo tenía la esperanza de que fuera algo temporal, que luego todo se desharía y Superman volvería a llevar calzoncillos rojos. Parece ser que no será así. Y lo digo por varios motivos: el primero porque la editorial no dicho nada al respecto, el segundo porque todo indica que van a continuar así, el tercero porque ya hicieron algo parecido en el 86 con Byrne y por último porque hay un FIN al final del n.714 de Superman (57 edición española)

¿Es por eso que estoy indignado? No, no voy a entrar a discutir una decisión editorial porque no soy editor, pero sí lector. Y SOBRE TODO, fan de Superman: me compro todos sus comics, todos sus orígenes (que en los últimos años han sido muchos), crossovers y demás, aunque la historia no sea buena porque a mi lo que me interesa es el personaje y tener todo lo que pueda sobre él. Pero lo que no tolero es que si el n.713-14 de Superman marca el fin de una era, y sobre todo NO OLVIDEMOS QUE HABLAMOS DE LA COLECCIÓN DE SUPERMAN, me parece vergonzoso, y muy poco profesional el nivel gráfico que he encontrado en bastantes de las viñetas de los dos tebeos, y vosotros que me conocéis sabéis que en los 6 años que llevo por aquí jamás había escrito algo parecido. Habrá artistas más destacados que otros y eso lo entiendo, pero lo que no me entra en la cabeza es la calidad de algunas (que no pocas) de las viñetas del cómic.

Eso es una falta de respeto hacia el lector, hacia el personaje, hacia todos aquellos artistas que han trabajado anteriormente con él y se han dejado la piel (ojo, no porque sea Superman sino por el afán de superación y profesionalidad de los mismos dibujantes) pero SOBRE TODO hacia todos aquellos amateurs que día tras día se están esforzando por encontrar un hueco y un trabajo en algo tan difícil (y en ocasiones tan poco respetado) como es el mundo del cómic y se encuentren con editores cuya exigencia empiezo a dudar después de ver esas páginas. Unas páginas donde los lectores nos merecíamos una verdadera calidad artística, sea del tebeo que sea, pero siempre mostrando un respeto hacia nosotros.

Es muy fácil hoy en día decir que esto o aquello es basura (y más escondiéndose tras algunos medios sin mostrarse uno públicamente) con lo que siempre me guardo de herir a alguien con mis opiniones porque estoy convencido de que no hay malas intenciones detrás de un trabajo creativo. Pero es triste, realmente triste, tener que decir públicamente que un cómic te ha decepcionado porque el trabajo de un autor es pésimo y no podemos obviar lo contrario.

 


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